El sol ilumina la sala,

nunca había notado que las flores de en frente son anaranjadas, y hacen un resplandor hermoso con los reflejos bondadosos de sol. Lo que si note es cada tarde sale la señora a regar su jardín, de manera extraordinaria pasea por todo sus espacios verdes con un cariño que se puede ver desde este frente.

Cumplí 35 años hoy.

Y me regalo esta tarde fría con un sol anaranjado que ilumina mi sala.
Me regalo un suspiro que guarde esta brisa fría que nos dejó la lluvia de ayer.
Me regalo una sonrisa y quizá espere alguna cana pronto para decorar con honor la edad.
Me regalo un abrazo de alma, un abrazo de esos en los que no queda espacio para duda.

Por fin se han retirado las visitas de hoy, y de ello
me queda una gratitud por un día especial,
un pastel de manos de mamá para desayunar no tiene precio,
y un abrazo de papá al retirarse me deja con la tranquilidad incomparable de que hoy,
él lo entiende.

Gracias totales por mi hoy, por la mirada de quienes amo, por sanar de manera lenta pero con luz de esperanza, con ilusión de amaneceres como éste, en que caminas sin ocultar más que las ganas de seguir junto a ellos.

Te abrazo Cariño, en la distancia donde quizá aún tengas un pensamiento grato sobre mi, en la distancia en la cual en este segundo tus ojos se cierran entre estrellas y los míos miran el ocaso, en la distancia que se hace estrecha cada vez que te miro entre pensamientos y deslizo la caricia en tu piel.

Hoy no me sueltes, hoy Ilumina conmigo.

Aún tenemos opción?

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Gracias a la vida Que revolcó mi cara en la penumbra y levantó mi alma a la felicidad.