Llueve en Santiago, pausado y lento como me siento hoy. Un poco cansado y desgastado.

Nadie dijo que sería fácil, nadie nos dijo que la vida pondría grandes tropiezos en el camino y si, sigo cayendo a veces, sigo entristecido otras tantas y hay días que no solo duele el cuerpo sino también el alma.  Porque mi cansancio se muestra en el pálido rostro que desconozco en mañanas como hoy y me cuesta reconocerme, me cuesta encontrar e reflejo que un ayer tan frondoso y lleno de ilusiones.

 

Esta canción me parece tan bonita! Que se las comparto entre la lluvia santiaguina.
:)

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Gracias a la vida Que revolcó mi cara en la penumbra y levantó mi alma a la felicidad.