Cuentan que cuando un silencio
  Aparecía entre dos.
Era que pasaba un ángel
  Que les robaba la voz.

La volví a oír en tu funeral, te volví a llorar.
Es extraño,  desde un momento a otro tanta cercanía con la muerte me atormenta. Es como si un mundo totalmente invisible se me presentará de una manera tan burda y espantosa.  A veces no sé qué hacer, ni que pensar, hay mucha gente buena como aún creo serlo en este círculo de enfermedades que escapan a mis prejuicios.  Aún debo reconocer que práctico la tolerancia en este mundillo casi oculto para una sociedad ciega.


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Gracias a la vida Que revolcó mi cara en la penumbra y levantó mi alma a la felicidad.