Se endurece el corazón,
Cada día cada minuto y cada segundo
Me reconozco como aquel del pasado.
Aquel que no se detenía
Aquel que no contemplaba
Aquel que aumentaba su cuenta preocupado del futuro.

Un Alma que se enfría,
Que se acostumbra y se acomoda.
Un Alma que deja su traje de fragilidad
Y retorna a la formalidad de las situaciones.

Soy yo.
Con un traje que de gala no tenga nada.


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Gracias a la vida Que revolcó mi cara en la penumbra y levantó mi alma a la felicidad.