De las flores, un diente de León.

Caminé y te vi entre el verde, escondido, casi esperando mis pasos, y si, una flor, que carga tu sonrisa, que lleva tus aromas, que mece tu silueta.
En mi mano sople, con cada deseo desprendiéndose de su corazón.

Parece extraño que una flor se desprenda en muchos pedacitos de sí,  se desnuda como cual amante que se desprende ofreciendo de si, Todo.

Quizá uno de aquellos aterrice cerca de ti,
Te cuente mi deseo,
Te cante cuán desnudo fui de ti,
Cuán completo me has hecho tuyo.

No lo sabrás,
Pero no te suelto, más bien, sigo lanzando deseos al cielo, para que un milagro pose entre tus labios y los míos.

Pequeña sonrisa sonora
Manuel Carrasco.


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Gracias a la vida Que revolcó mi cara en la penumbra y levantó mi alma a la felicidad.