Desde la cima contemplo los verdes y lasluces de la ciudad a lo lejos, mientras la brisa acaricia mi rostro. Fría,  distante,pausada a ratos.
Al fin un día libre, un día destinado a caminar, a casi morir subiendo pero siii.  Se puede, pude!

Que sabe la medicina de libertad, que saben ellos de la felicidad si pocos cierran los ojos al sentir la brisa en la piel, al sentir el aroma a tierra impregnar tus pulmones de una cuota extra de energía.

Templo bahai.  Es un lugar de meditación que reúne a todo tipo de creencias y fe. Realmente parece ser un buen lugar para que ataque la esperanza casi agonizante que alberga mi alma.  Este si es un día que vale la pena, que disfruto, a pesar del cansancio del cuerpo, el alma se siente jovial.


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Gracias a la vida Que revolcó mi cara en la penumbra y levantó mi alma a la felicidad.