De entrada en
Santiago el viento impresiona, la brisa tibia y cargada de humedad que trae en
sus huellas lluvia.
Hermoso pasar
sobre el centenar de hojas anidadas en las calles.
Ya de frente a casa mi hermoso rosal
desprovisto de hojas, tan desnudo que me sonroja.
Que hasta sus
espinas parecen hermosos detalles que le hacen Ser.
:)
En pleno centro de Buenos Aires, molesta la lluvia en las veredas rotas o de baldosas flojas, no así en el campo, en La Pampa, dejando un poco la ciudad, el olor a hierba mojada no tiene comparación...Ahora, se ha retirado la humedad y ha llegado el frío...
ResponderBorrarAcontecer
:)
Chile despierta con helada, el pasto blanco y la nariz rojita!.
ResponderBorrarun abrazo tibio Acontecer!
:)