De niño crecí con guitarreras campales en los campos de siembra, días de frío, de calor, siembra  en aquel entonces de cebollas y papas, y en medio de todo eso un guitarrero que alegraba los jornaleros.  Claro, un trabajo agotador, pesado, de mala paga y muchas veces mujeres solas cargando un crío, ya que en aquellos años no había tanta supervisión como ahora, y las jornaleras podían trabajar con su crío a la espalda. Lo recuerdo, tan nítido a veces cuando escucho esta música y estos guitarreos.  Quien hacía hablar la guitarra en aquel entonces era el loco Juan, un solterón que solían decir que era rarito, pero a esa edad que importa, solo pasar un tiempo escuchándole era un gran placer, un placer que trajo a mí un particular amor con este tipo de música.    Hoy al mirar por la ventana, la mañana clara,  las calles húmedas y el aire una caricia fría, mi jarrita de café y  la música que trajo este hermoso recuerdo.  El loco Juan, siempre a la misma hora, siempre con esa mirada bonita al cantar, un Maestro que sin duda nunca lo supo. De pronto estos trovadores se van y no les vemos más, así mismo, el Loco Juan pasó a recuerdo en mi adolescencia.


:) 

Bailas?

2 comentarios:

  1. Olvidé decirte que tienes mi dirección de mail, mi nombre y si quieres más datos me los pides.
    creo que lo importante es poder compartir cuando hay qué compartir. Ese Juan, ese loco Juan, lo conocí hace mucho, pero, claro, tenía otro nombre entonces. Con bombachas de gaucho y guitarra, y participaba de domas. Mucho no me gustaba ver ese espectáculo...

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  2. Ey, que dicha no?, un recuerdo memorable!.
    :)

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Gracias a la vida Que revolcó mi cara en la penumbra y levantó mi alma a la felicidad.