Retrocedió, y golpeó la jardinera. Adelantó y se dio con la reja. Pasé 5 minutos mirando el fracaso de la chica
de enfrente para estacionar. Miré su
parachoques, ya con varias cicatrices de fracasados intentos. Me levanté, salí. Y le dije: quieres que lo estacione? - sonrojada me dijo, Si, por favor! - Adelante
y Atrás y ya está.
-
Gracias! Sonriendo sonrojada me dijo! Llevo meses conduciendo y aún no logro
estacionar. Ya llevo unas cuantas multas.
Te puedo enseñar, si gustas! -dije sin encontrar el motivo
Primero partió con decir que casi nunca se me ve fuera de
casa, que siempre pensó que era un ermitaño que no tenía muchos amigos y
manifestó su sorpresa al acudir en su ayuda.
-
Me encantaría! dijo -Pero soy súper torpe, te advierto!
-
También soy torpe, y de peor especie le dije.
-
Podemos ocupar mi auto para no dañar el tuyo, me
dijo.
-
Me reí mucho con eso, pero le dije que no, que
aprenderá en mi auto porque es más grande, de esa manera el suyo será casi un
juego.
Me regaló una hermosa sonrisa.
Ella
no lo sabe, pero me ha pagado por adelantado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario