Un helado de piña asomado en mi ventana me susurro la clase de hoy.

Como que me puedo acostumbrar a estos sobornos,

Ayer fue una macedonia que sin duda estaba deliciosa.
- Insólito, pareces conocer lo que debo comer antes de decirlo.
                - También tengo super poderes, y sonrió

Más que una clase me otorgó un hermoso paseo por la cordillera, un lugar que no conocía y que me hizo recordar mi hogar.

Me sorprendí al verla bajar una canasta del carro, un mini mantel que desplegó al borde del río, unos sándwiches de verduras y frutas. Con aquella sonrisa diciendo – Es que no piensas ayudarme?.

Si, un almuerzo junto al río, con ecos de agua, con un día nublado y  algunas gotas cayendo sobre nosotros, sobre ella, que jamás dejó de sonreír, que se veía tan hermosa comiendo con los dedos los palitos de apio y zanahorias.

Ahora me pregunto.  Y como se sorprende a una mujer así!?

Debo decir que estacionó perfecto mi auto en la entrada, y aunque no fue un largo paseo, sino breve por su trabajo, fue encantador.

Gané un resfrío, pero bien lo valió por esa lluvia que me regaló un trocito de Sur.
  





Compartiendo la música que conocí hoy.
:)

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Gracias a la vida Que revolcó mi cara en la penumbra y levantó mi alma a la felicidad.